Ella se agachó y se apoyó en las piernas de Javier, disminuyendo la velocidad de su habla, aún con la intención de explicarse adecuadamente. Pero al siguiente instante, su rostro fue brutalmente golpeado por una bofetada.
Javier empleó una fuerza considerable, golpeándola fuerte y despiadadamente.
En un instante, María solo sintió un zumbido en los oídos, y su cuerpo quedó desordenado, sentada en el suelo. Incluso en su boca, comenzó a percibir un fuerte olor a sangre.
—Te he rogado con amargur