***NARRA NATHAN***
Monterrey, Nuevo León
Lu y yo caminamos hasta la camioneta, dónde las chicas estaban relajadas platicando y en cuanto nos subimos, Grace, se lanzó a mis brazos. Obviamente a mí, me encantó recibirla y acogerla en mis brazos, consentirla y amarla también. Ella era la mujer de mi vida, con la que quería estar para siempre y nada me iba a dar más gusto que, decirles a todas, lo bien que nos había ido, pero Lu, se me adelantó.
–Chicas, estoy feliz, estamos a nada de dar con Boris