***NARRA ALMA ROSA***
Monterrey, Nuevo León
Por más que yo se lo pidiera y si él no lo aceptaba, nada podíamos hacer Grace y yo, aunque él no fuera el dueño de ella, así había sido siempre mi hermana, tenía que esperar a que los otros decidieran por ella, además no tenía poder de convencimiento, y solo quedaba que Nathan lo aprobara.
–Mi consentimiento lo tiene, yo no puedo prohibirle y no lo pienso hacer tampoco, Alma Rosa, no le negaré la posibilidad, que, ella y tú se lleven bien y convivan