Mundo ficciónIniciar sesiónAl atravesar la entrada, uno era recibido por un enorme vestíbulo con techos que se elevaban a más de veinte pies, adornados con intrincados frescos y lámparas de cristal que colgaban como joyas centelleantes. El suelo de mármol, con sus patrones geométricos, reflejaba la luz que entraba a través de las grandes ventanas arqueadas.
—Valentina, mi amor, que gusto que estés aquí—la saludó Alessandro que se dirigió a ella con una enorme sonrisa. —mi abuela y mi hermana, te







