Desde el momento que compré el local, estuve trabajando en él, mi plan era convertirlo en el mejor club de toda Verona, poder formar mi propio imperio, algo que mi padre, no pudiese controlar, poder escapar del yugo impuesto durante toda mi vida.
Estaba harto de que controlaran cada área de mi vida, cansado que me dijeran que hacer, o con quien debía relacionarme, jamás me había quejado, nunca me negaba a ninguna petición, siempre le decía "si" a todo, tal vez porque sabía la consecuencia, que