Capítulo 42. Casémonos ya.
«¿Quieres ser mi esposa y mi compañera de vida hasta que la muerte nos separe?»
Las lágrimas de Alessandra se precipitaron por sus mejillas al escuchar la petición de Marcelo.
—Dime que no estoy soñando —susurró, mordiéndose el labio.
—No, pero si fuese un sueño, te aseguro el mejor sueño de todos, Alessandra. Jamás he estado tan seguro de algo en mi vida y eso era porque me faltabas tú —respondió sin vacilar, pues era lo que sentía en el corazón, quizá la vida solo lo estuvo reteniendo con la