Capítulo 22. Lo mejor de mi vida.
Alessandra abrió los ojos cuando los rayos del sol se colaron entre las cortinas, se cubrió el rostro y sonrió. Su noche había sido… maravillosa, pues hicieron el amor hasta al amanecer.
Su cuerpo estaba dolorido, pero era una sensación placentera, ella suspiró y estiró la mano para buscar el calor de Marcelo, pero, tal como la mañana anterior, ya no estaba a su lado. Ella giró el rostro y se encontró con una rosa roja y una pequeña nota en su lugar.
“Buenos días, mi Dulce de maní, lamento no e