Capítulo 13. Tenemos que hablar.
Alessandra entreabrió los labios y recibió la lengua de Marcelo en su interior, sus manos le acariciaban el cuerpo, podía sentir el calor atravesar su ropa, sus bragas se mojaron de inmediato y un jadeo de protesta nació desde lo más profundo de su garganta cuando él se alejó. Sus ojos brillaban con deseo y una corriente la recorrió.
—Marcelo —susurró, mientras él la tomaba de la mano y la sacaba de la pista de baile.
—Ven. —Él tenía la voz ronca por el deseo, tenía la mente nublada y solo podí