NOCHE ETERNA
[DANE]
Sentir las manos de mi esposa desabrochando mi ropa en esta madrugada de primero de enero es, sin lugar a dudas, la mejor manera de comenzar el año. Apenas hemos regresado de casa de sus padres, prácticamente huyendo después del brindis y del interminable interrogatorio que todos nos hicieron sobre el bebé, y la urgencia que sentimos por volver a estar solos no ha hecho más que crecer durante el camino.
Las prendas desaparecen con la misma rapidez con la que nuestros besos v