CAPÍTULO 78: SECUESTRADA POR LA MAFIA
Natalie
Abro los ojos sintiendo un intenso dolor en mis muñecas y mis piernas. Pero ese dolor no se compara con lo que siento en mi vientre. Es un dolor desgarrador, igual que cuando desperté en el hospital y había perdido a mi bebé. Entro en pánico al darme cuenta de que no puedo moverme. Estoy atada en una silla de madera, en un cuarto completamente vacío y con la luz apagada, salvo por la que ilumina mi cabeza.
Empiezo a hiperventilar; asustada, aterrori