CAPÍTULO 34: LA TRAMPA COMIENZA
Michael
Natalie y yo pasamos toda la noche en la oficina, aunque no como me hubiera gustado. No paró de hacer llamadas durante toda la madrugada para saber cómo podría salir del embrollo del contrabando, se asesoró con el abogado de la empresa, pero este no le dio demasiadas esperanzas. Si la policía aduanera lo había incautado, las posibilidades de recuperarlo eran casi nulas.
—¿Estás seguro de eso Gómez? —pregunta al abogado por enésima vez.
—Si señorita Natali