Salí corriendo de la habitación directo al bosque y no podía contener las lágrimas. En ese ataque mental que estaba enfrentando, me choco de repente con un cuerpo grande y cálido. Pude reconocer de inmediato a Gilbert.
—¿Gilbert? —pregunté confundido, el no parecía entender nada— ¿Estas bien?, ¿te lastimé mucho? —pregunté desesperado y el parecía no saber de que hablaba.
—¿Cuando me lastimaste? —preguntó y yo me comencé a alterar.
—Te empujé, te lastimaste la cabeza y nuestros amigos te llevaro