Capítulo 8

Salí corriendo de la habitación directo al bosque y no podía contener las lágrimas. En ese ataque mental que estaba enfrentando, me choco de repente con un cuerpo grande y cálido. Pude reconocer de inmediato a Gilbert.

—¿Gilbert? —pregunté confundido, el no parecía entender nada— ¿Estas bien?, ¿te lastimé mucho? —pregunté desesperado y el parecía no saber de que hablaba.

—¿Cuando me lastimaste? —preguntó y yo me comencé a alterar.

—Te empujé, te lastimaste la cabeza y nuestros amigos te llevaro
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