Mi cuerpo temblaba y no por el frio, el corazón aun latía acelerado provocando dolor en mi pecho y un inmenso vacío, el nudo en mi garganta me impedía respirar a pesar de que lloraba con desesperación. Leo se quito su abrigo y lo coloco encima mío cubriéndome
-Emma ¿Te hizo daño? ¿Ese infeliz te hizo daño? - negué claro que me había echo daño, pero sabia a lo que se refería – Cielos, Emma perdóname, perdóname por no venir cariño – me acurruco en sus brazos y dejo un beso en mi frente, extendí m