Selim salió corriendo y cuando Kenna miró esto, intentó salir detrás de él. Sin embargo, Zahid la detuvo.
—Déjalo… Yo iré… Quédate aquí, por favor.
Zahid salió detrás de Selim y solamente pudo alcanzarlo cuando llegó a la casa de Kenna.
—¿Qué diablos piensas al manejar de esa forma acaso te quieres matar?
—No deberías estar aquí, tienes que estar al lado de Kenna, márchate.
De la nada comenzó a llover, cada vez se ponía peor. A pesar de la petición de Selim, Zahid no se movió ni un poco.
—Si he