La confesión de Lorcan fue una gran sorpresa para Kenna y ella parpadeó varias veces para asimilar las cosas, incluso comenzó a reír.
—Vaya, en serio que ahora tus bromas son cada vez más convincentes —Kenna se retiró una lágrima de la comisura de sus ojos —te felicito, Lorcan.
—¿Quién ha dicho que es una broma? Estoy hablando muy en serio.
—Lorcan… no, lo siento, pero esto no puede ser. Es cierto que en su momento me sentí profundamente enamorada de Selim, no obstante…
—¡¿Qué has dicho?! —Anna