—¡Eres un descarado! —Le di una bofetada y su cabello quedó en su rostro —no puedo creer que te atrevas siquiera a insinuar semejante bajeza.
—Princesa del Zoco, realmente has cometido un grave error —Zahid apartó su cabello y lamió la comisura de su labio mientras me veía con rabia.
—¿Y qué esperabas que hiciera? Me has hecho una propuesta que no es nada decente.
—¿En serio? Ni siquiera he hablado y me golpeaste al punto que mi preciosa sangre ha sido derramada. Ahora te jodes, mira como sacar