Anna entrecerró los ojos, mirando a Rafael que ponía una expresión lastimera.
"¿Un momento?" preguntó Anna.
Rafael asintió.
"Uno, dos, tres, ¡hecho! Solo un momento, ¿vale?"
Anna soltó la mano de Rafael y se fue de verdad.
Rafael cerró los ojos, sintiendo el calor de su cuerpo febril. Anna era difícil de alcanzar, pero era el resultado de su comportamiento brusco en ese momento. Tenía ganas de rendirse, pero el amor era tan grande. Como dicen, uno solo valora su presencia cuando ya no está. Cas