20.
“Sshhh, ¡David!” Matilda mira a Mariano con pánico y sacude su cabeza, roja de la vergüenza y Mariano entonces no puede evitar reír del momento y de sí mismo, ya que pensó que la persona y conversación era sobre otra cosa… más sexual, por lo que ahora puede respirar más relajado. Y sí, en este momento se está dando cuenta que es un hombre un tanto celoso.
“Vale, vale, ya cállate… Dile a Celeste que quiero probarlo… ¿puede dejármelo un poco más crujiente?”
David ríe, “Vamos, sabes que mi mujer te