Vanya la miró de una forma que le decía que no le dijera señorita, ella se quedó callada y el anciano supuso que se trataba de su empleada o algo por el estilo.
_ No te preocupes por eso, ya tengo una habitación destinada para ella.
El anciano se fue caminando hasta el fondo y después de dar varias vueltas llegó a unas escaleras que lo llevaron al sótano.
_ Ahí vas a dormir _ dijo sin ningún sentimiento _ es algo digno de ti.
Vanya se sorprendió en el momento que miró la falta de consideración