Cuando Valeria entró a la oficina de Franco lo encontró, como de costumbre, sentado en su silla ejecutiva y mirando a través de los grandes ventanales de su despacho. Cuando Magda fuera su nueva jefa, pensó Valeria, lo único que iba a extrañar era la impresionante vista de la oficina de su actual jefe.
—¿Piensas traicionarme? —preguntó Franco a la vez que se daba vuelta, sin levantarse de la silla.
Valeria contrajo los labios y abrió los ojos como si necesitara hacerlo para ver mejor a su jef