Esa noche Valeria se forzó a dormir para evitar que aparecieran, de nuevo, las horribles bolsas que ya le habían hecho pasar un muy mal día, pero casi debió tomarse un somnífero para hacerlo, porque no dejaba de pensar en lo que había hablado con Sofía.
«¿Será verdad que sí siento algo por mi jefe y es por eso que veo las cosas así?», se preguntaba Valeria, repasando lo que quiso ver cuando Franco le compró el conjunto en el almacén de ropa, incluso el verdadero motivo por el que se escondió d