La noche de la cena, Valeria optó por usar una de las chaquetas holgadas que había empleado cuando necesitó disimular su estado de embarazo; no quería que, desde el primer segundo en que se viera con sus padres, ellos supieran las razones de su visita. Prefería primero prepararlos, hacer algo de charla sobre su trabajo, el ascenso meteórico en su carrera, sobre Franco y el compromiso por el que sería su esposa en solo tres meses. Solo entonces, les contaría sobre el embarazo y, llegado el momen