Al día siguiente, Valeria llegó a la oficina sintiéndose renovada. Pese a saber que ahora debía enfrentar a dos enemigas, la primera, su nueva jefe, la segunda, la joven con la que un día creyó que podrían llegar a ser buenas amigas, se sentía segura, en especial con la primera, después de lo que le había dicho Franco el día anterior, cuando le confirmó la gravedad de la grabación que ella le había hecho a Magda.
Con paso decidido, Valeria entró al despacho de su nueva jefe, a primera hora, com