Después de haber almorzado con Sofía, Valeria fue a la oficina, a la cita que tenía con los clientes d ela compraventa del edificio, a la espera de que las dos partes puideran llegar al acuerdo que necesitaba para que se deciiern a firmar la promesa de compravente que el dejaría a ella una comisión millonaria, como le había dicho Franco y como ella misma hbaía logradod educir después de hacer un cálculo aproximado del precio de la propiedad.
No había querido comentar nada sobre ese importante