Con Jaime tomado de su mano, Valeria se acercó a la recepción de la fábrica de plástico y luego de saludar con cortesía a la recepcionista, Valeria le preguntó si le era posible obtener una cita con el señor Mauricio Corrales.
—Para eso tendrías que hablar con su secretaria —dijo la recepcionista—, Te voy a dar el pase de entrada para que te dirijas a su oficina, en el quinto piso.
Después de agradecer la amable respuesta de la joven en la recepción, Valeria subió al ascensor del edificio sin