Liam se colocó rápidamente de pie, tiró casi todo lo que había sobre el escritorio al piso y maldijo varias veces.
—Señor Paterson, no creo que sea hora de arrepentimiento, creo que es mejor que usted vaya ahora mismo por su esposa e impida que su primo la toque, créame, él siempre estuvo detrás de ella, acechandola, si usted en este momento no hace nada, se arrepentirá toda la vida —exclamó George.
Liam suspiro profundo, mientras una lágrima resbalaba por sus mejillas, era un completo idiota,