El techo era de piedra. Sentía como el viento se colaba frío por las ventanas. El techo era de piedra. Las nubes de fuera se movían lentamente, se había convencido de ello. El techo era de piedra. Escuchaba los gemidos masculinos mientras ella permanecía inmóvil debajo de aquel cuerpo que disfrutaba del suyo a placer.
El techo era de piedra.
Era todo lo que Adara miraba mientras su alma ausente viajaba hasta Héctor, y su hijo. Noah, la estaba tomando por la fuerza.
Miraba a las personas en la a