El alba finalmente había llegado, y Adara ya se encontraba despierta. Estaba preparando todo lo relacionado a su concierto de beneficencia, que recaudaría fondos para una casa hogar para niños sin padres. Conocía a la madre superiora de ese lugar, una buena mujer a quien conoció en un momento de desesperada necesidad, cuando se quedó prácticamente en la calle estando embarazada y en aquella casa hogar encontró un refugio pasajero para no quedarse expuesta a los peligros de la calle.
En aquel e