Al llegar a la habitación observe una cama matrimonial con sabanas muy blancas, por lo que me quite los zapatos y me recosté de inmediato en la cama
─Adara tendré que dormir contigo ─informó David y levante la cabeza negando
─está el piso, o el sillón ─señale y él me miro incrédulo
─ ¿Enserio Adara quieres que duerma en esos lugares incómodos, que amanezca con dolor de espalda y cuello? ─se hizo el \"sufrido\" y yo asentí─. Vamos Adara, como te dije no pasará nada que tú no quieras. Aparte s