Capítulo 73; Irrevocablemente tuya.
Lara y Angelo, permanecían abrazados el uno al otro, sobre un trozo de tela que estaba sobre la arena, las palmeras sobre ellos le otorgaban sombras, para así impedir que el sol quemara sus cuerpos. Abrazados después de hacer el amor, sus cuerpos permanecían laxos, completamente relajados y un poco adormitados, disfrutándo de la tranquilidad que le precede al placer. Las manos de él, se deslizaban con suavidad sobre el sedoso cabello, mientras que la mano de ella jugaba haciendo círculos en el