Estaba de noche, nuevamente debía cruzar por ese callejón. Me aseguré de que nadie me siguiera y, con lo sucedido el día de hoy, en efecto, ese tipo no fingiría ser el héroe de esta historia.
—Estaba esperando por ti— susurró un hombre a mis espaldas, era uno de los que se habían estado aquella noche, quizá, el jefe de la pandilla —mis hombres están rodeando el lugar, se asegurarán de que nada ni nadie interrumpan nuestra noche romántica.
—Se equivoca— susurré dando unos pasos en su dirección —