Capítulo 56. Deseo y pasión.
Una vez terminaron de empacar sus cosas, el chófer los esperaba. Aunque Valentina suponía que tomarían el avión privado de la familia, no fue así. El coche avanzaba por la carretera sinuosa, y el aroma a pinos y tierra mojada se filtraba por las ventanillas entreabiertas, mezclándose con sus risas y pláticas durante todo el viaje.
—¿Falta mucho? Te juro que me he quedado sin trasero —se quejó Valentina, removiéndose en el asiento, sintiendo cada bache como una punzada en su espalda baja.
—Hemos