—aquí nada te va hacer falta, solo que se aquí no puedes salir mientras que yo lo ordene y no es que te encierre porque tú no vas a estar toda la vida para mí
—si señor, ¿a usted no le importa quién sea yo realmente?
—no, y quiero que te conserves así tal cual como estás, el mismo color de cabello y todo, no quiero saber en realidad quién eres ya que eso lo hace más tentador
—está bien señor
—ven te mostraré tu habitación.
Ella asintió y lo siguió.
—aquí dormirás Pocahontas, mi habitación es la