Mundo ficciónIniciar sesiónXIII. Los que desean saber.
Volvía a ser día de lobos, como a él gustaba llamarle. A Nilah le importaba un bledo la luna, pero Darío aprovechaba la divina ocasión para dejar sus instintos más animales aflorar. Cazar algo, aullar, trotar en cuatro patas, eran cosas que él personalmente valoraba, pues le recordaban mucho a su juventud dorada. Esa donde el mundo humano aún no decidía abrir sus ojos







