Mi cuello dolía y vaya que la molestia era brutal. No entendía como había pasado pero el hecho era que el cansancio, la ansiedad y el estado de ebriedad habían logrado que me quedara dormido dentro del auto. Parpadeando un par de veces busqué mi celular para revisar la hora, la luz me cegó por unos momentos hasta que pude deducir los números de la pequeña pantalla. 5:50 de la mañana. Ya estaba a amaneciendo a juzgar por las nubes naranjas que comenzaban a aclararse, invirtiendo el proceso que h