Mundo ficciónIniciar sesiónNo pude dormir, me confieso. Tenía que disfrutar cada latido de su corazón mientras dormía desnuda sobre mí. Sonreí como un idiota y seguí acariciando su cabello. No sé qué hice para merecerla, es perfecta.
Al besar su frente, ella se removió y sonrió. Dios quería despertarla para seguir donde lo habíamos de







