__ Él está muerto. - enfatizó Lorenzo guardando la calma. Rachel atrás suyo no escuchó ninguna palabra por estar maldiciendo mentalmente a Sara por estar en ese sitio. Ante sus ojos no era digna como ella.
Pero por muy interesada que estuviera en su odio y envidia a la esposa de Leonardo, nadie la reparó siquiera.
__ No somos milagrosos para devolverle la vida a nadie. - exclamó Lorenzo con una risa divertida.
__ ¿Quien maneja las posesiones de Angelo? - cuestionó Leonardo ignorando su risa.