Tamborileo de dedos fue la única acción que logró darle a Leonardo la capacidad de saber que no se trató de una hipnosis, aún tenía control de su cuerpo, algo que lo tranquilizó, pero a la vez lo aterró dejando que la tensión en sus brazos se disipara.
¿Que estaba haciendo?
La pregunta rondó por su mente, ¿que hacía Sara para que él la siguiera? No tenía respuesta, solo supo que aquella suave brisa que entró por la ventana al cerrar la puerta del despacho lo hizo cerrar los ojos para sentirla