Kevin caminaba de un lado a otro, desesperado, tomó su teléfono y llamó.
—¿Por dónde vienes, mujer?
—Pronto llegaré, te he dicho que Albert me corrió, en cuanto el hombre que lo sigue me llamó y me dijo que iba rumbo a un hospital con una mujer, supe que era Leonor arruinando mis planes.
—¡Te lo dije! Esa mujercita es lista, ahora nos quitará del medio, pero, no sabe con quién se metió.
La puerta de la oficina de Kevin se abrió, portearon muy fuerte.
Sus ojos miraron a Sylvia confusos.
—Te