Mundo ficciónIniciar sesiónVarios meses habían pasado desde la llegada de Ceres Gultresa a Paris y con ello, a su vida, la melodía del piano sonaba de nuevo una tarde más en la mansión Dupont, el silencio de Beethoven deleitaba los sentidos y llamaba a las viejas memorias de Auguste, el viento fuera de los ventanales golpeaba suavemente los vidrios, los árboles ya lucían desprovistos de vida y su antigua gloria veraniega yacía derrotada sobre el césped seco, los c







