Mundo ficciónIniciar sesiónÓLÁFR
El arrullo que sopla mi padre cesa, el fuego de la fogata se vuelve más pequeño. Ceñudo, atisbo su sonrisa.
—No te asustes, hijo mío. En este sitio no hay casi ventisca, es un milagro que una pequeña brisa nos haya acariciado.
—¿Qué? —susurro afligido.
Sus orbes como el agua se posan en mi gesto.
—Has vuelto —aclara. Sacudo la cab







