Calista
Cuando él estuvo listo volví a la habitación y sin decir una palabra caminé hacia afuera con él a un paso detrás de mi. Mi sangre parecía lava de la indignación que tenía, me había hecho aclararle todo pero no se dignó a darme una explicación. Cierto era que no le había dando importancia en ningún momento a esa mujer, ni una mirada especial que la diferenciara del resto, que diera indicios de haber sido una mujer importante en su vida. Motivo por el cual no me sentía celosa, sólo molest