Una semana había pasado desde la última vez que Sandro había ido a la mansión a dejar suministros para la sra. Pires, por lo que joven asistente nuevamente se dirigía hacia la mansión.
Las diminutas y constantes gotas de lluvia caían lentamente desde el nublado cielo nocturno y chocaban con todo a su paso, era invierno y a diferencia de otros años , este se sentía aún más frío que los anteriores.
Mientras conducía por las calles de la ciudad, Sandro se preguntaba hasta cuándo despertaria el jove