Catalina se detuvo un instante cuando estaba a punto de llegar al sótano. Cerró los ojos y apretó con fuerza los puños. Hoy se iba a encontrar con alguien que le había destrozado la vida, que le había hecho perderlo todo.
Edgar, que estaba junto a Catalina, comprendía perfectamente cómo se sentía su mujer. Le acarició suavemente la espalda, tratando de darle ánimos.
—Cariño, ¿de verdad estás preparada para encontrarte con ese canalla? —preguntó Edgar.
Catalina solo respondió asintiendo con la c