¡Ah!
¡Ah!
Un sonido aterrador de la madera crujiendo y las ramas rompiéndose resonaba en la quietud del bosque. Daniel, estaba atrapado en un torbellino de emociones, descargaba su furia en la naturaleza que lo rodea. Cada golpe a un árbol parece ser un intento desesperado de liberarse de los lazos emocionales que lo atan.
El aire estaba cargado de tensión, como si la energía liberada por cada árbol destrozado resonara en el bosque. En su frenesí, parece luchar contra una tormenta interna, un