Mientras Kim tenía un encuentro íntimo con su hijo, Alessandro y Lucía avanzaban rápidamente hasta el lugar. Detrás de ellos, venían varios hombres y Cuervo, quien sabía que no podía dejar a su viejo amigo en este problema solo.
La ansiedad, era notoria, si esa mujer, era su Kim, debían apresurarse, antes que la mataran y por ello, debían correr. El hombre que los dirigía, aún no había notado que lo perseguían, al punto de llegar al lugar y colocar su mano sobre la muralla que lee su huella, par