Al día siguiente
Deseaba reírme. Quería reírme con lo que estaba viendo, porque, no solo el guardaespaldas y el chófer, me llevaron a la empresa donde salí la última vez embarazada y traicionada. Sino que, el piso que me habían dado, era el de presidencia ¡Presidencia!
Respiro profundo cuando el hombre que me hizo masajes en todo el cuerpo, me sonríe como si tuviera humor para sus tonterías. Esas que a él, le parecen de lo más serias, al parecer. Porque cree que exagero.
— Te ves hermosa hoy, ca