Bajo una luz tenue, observó sus ojos y no encuentro algún temor en ellos. Se estaba abriendo mucho a mí y no tenía temor por ser esto usado para dañarlo. Sin duda, este no era el empresario frío que conozco y yo, no soy ya la secretaria inmune a sus encantos.
— ¿Qué nos pasó? ¿Qué hicimos para llegar a este momento, cuando antes éramos jefe y secretaria que escasamente hablaban del trabajo? — pregunto confundida.
— Las personas cambiamos y Asher, parece ser cupido, porque nos unió de una forma q