La emociona que sentía, era indescriptible. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que me había sentido así de feliz. Se sentía como si llevara años sin ver a Lucía y era esa felicidad extraña y agradable, que solo con verla sentía.
Pero ahora, lo estaba experimentando, porque por fin era libre y estaba a su lado. Justamente, lo que durante todos estos meses secuestrada, había vivido.
— Kimmi— dice Lucía en medio del llanto y de inmediato, Alessandro la regaña.
— Recuerda que no hemos salido