Cuando llegamos a mi apartamento y pude relajarme, me di cuenta que todo mi cuerpo estaba temblando. Solo de pensar que Ale pudo verse implicado en un problema por mi culpa, entro en pánico.
Estoy demasiado nerviosa como para quedarme sentada tranquilamente en mi sofá, así que comienzo a dar vueltas en el recibidor como loca, pensando en esa cita desastrosa.
¡Cuántas cosas pueden salir mal después de esto! Evidentemente, no voy a tener otra cita a ciegas en mi vida, con la dosis de hoy tuve su